domingo 10 de febrero de 2008

Búsqueda de chamanes en el norte de Ecuador.

Lo digo cariñosamente. Además, si uno no le habla cariñosamente a un chamán, éste siempre tiene la opción, la baraja, de transformarlo a uno en venado o teléfono móvil. Como sea, el amigo Diego (amigo de Cecilia, debo por cordialidad, protocolo, y choripanes invitados que es también mi amigo, aunque haya compatido sólo un par de horas -entretenidas- con él) nos había contado de un tal Freddy, que era francés, y que residía en Ecuador con su familia. Sabíamos que Freddy tenía cierta afinidad con las plantas medicinales, y poco más. Entre ese poco más figura el coreo electrónico. Les habíamos escrito y nos habían enviado su número telefónico para contactarlos. Por dirección teníamos solo cuatro letras: Same. En nuestro torpe mapa de nano-caligra´fía (seguramente trazado por alguna raza de enanos con buena vista) figuraba "Punta Same" en algún rincón cerca de Esmeralda, y hacia allí salimos desde Canoas. El estado de las rutas, como se ven en la foto, aletargaría nuestro valiente paso, aunque ello debe entenderse como una dificultad intrínseca sn la cual la busqueda de cualquier chamán desembocaría a lo sumo en el hallazgo de un vendedor de reduce Fast-Fat.

En una doble cabina llegamos hasta Jama. Las calles de todos los pueblos que atravesamos está cubierta de barro. Los otros pasajeros de la camioneta conversan entre sí, sin prestarnos mucha atención. Parece que uno de ellos tiene que presentarse en la comisaría y tiene que conseguir un abogado...



La ruta desde Canoas atraviesa colinas forestadas interrumpidas por mínimas parcelas labradas (bananos, ovos, arroz, etc) Se observan muchos niños en burro y hombres a caballo. Una camioneta recibe tarros de leche de un hombre que se ha acercado al camino en un caro tirado por un caballo. Esta sensación de armonía rural se contamina cuando desde un moto-taxi un hombre grita: "!Esos gringos! Mata al marido y quédate con la gringa..."

Viajamos en un camión Ford F-350, sobre una pila de bidones de nafta. (foto) El cielo, siempre gris y lluvioso. Todo el tiempo estamos alertas: además de encontrar a un chamán tenemos que conseguir semillas de cacao, coco y café para el campo de los padres de Ceci en Formosa. En algún punto un cartel anuncia que entramos en otro cantón. Cada provincia de Ecuador está dividida en cantones, lo que revela que Ecuador es un país con vocación alpina... A Pedernales llegamos en un camión Hyundai, cuyo canoso y amable conductor le eplica pausadamente a Ceci que debe dejar 5 mts de distancia entre coco y coco si quiera que nazcan palmeras sanas. Mientras ellos conversan miro lentamente el heterpgéneo conjunto de objetos que adornan el camión: una calco del Che, un crucifijo, una hamaca en miniatura, la bandera ecuatoriana y dos faroles chinos colgando del espejito y en maboleo constante. Frenamos a almorzar, sentados en la vereda, abrimos la última de las latas de atún obsequiadas por Rafael en Lima. Hacemos dedo nuevamente, y frena una camioneta con unos hombres que debían ser evangélicos, pero no para llevarnos, sino para avisarnos que el pueblo que sigue, Beche, es peligroso. Desde que los hombres del moto-taxi nos gritaron esa grosería, hemos empezado a detectar la tensión el aire.


Como no podría ser de otra manera, la siguiente camioneta que freno (30 min. de espera), iba a Beche. Junto a una loma de burro, hacemos dedo, frente a una casa cuyas paredes están cubiertas con versículos de San Marcos y afiches que le ordenan a la gente votar a cierta "Lista 3". Afuera un hombre descansa en una hamaca, junto a un viejo bote dado vuelta. Tres niños que juegan sobre un triciclo nos miran. Se escucha el barullo de un comedor repleto... Media hora, y tenemos pasaje, ha frenado una pick up Mitsubishi.

Nuestro nuevo conductor es un moreno de gafas plásticas amarillas y gorro de pescador que pisa el acelerador descalzo. Es muy amable, nos cuenta que la ruta es nueva: antes había que recorrer este sector costero en lancha... Viajamos escuchando "bachatas" en la radio, un tipo de cumbia con más calidad instrumental y letras bien populares que no llegan a ser zarpadas. El chofer nos cuenta que tiene "chuchaque", o resaca, y que estuvo tomando hasta las 4 de la mañana... A pesar de su chuchaque, nuestro nuevo amigo se detiene para mostrarnos unas cascadas (fotos). Nos deja en un cruce que va a Same. Como estamos ansiosos por encontrar a la familia de Fredd, tomamos un micro por los últimos kms..










El problema de localizar a Freddy era que sólo sabíamos eso, que se llamaba Freddy y que era francés. Y que su mujer se llamaba Graciela. Teníamos su teléfono pero en un mail, y parecía no haber internet en todo el pueblo. La gente parecía no conocerlos, lo que nos alarmaba, porque en los pueblos chicos se conocen todos. Empezamos a preguntar si ese era el único pueblo que se llamaba Same. Y era el único. Parecía que había muchos restaurantes propiedad de etranjeros: griegos, polacos, españoles....pero nadie sabía nada de un francés llamado Freddy. Un chico que se llamaba Antonio, de 17 años, que era del pueblo nos ayuda a buscarlos. Primero dejamos nuestras mochilas en un lujoso albergue, cuya propietaria nos aceptó las mochilas mientras despedía a tres policías, sin sacarse un loro de su hombro. La mujer nos da un monton de posibilidades: "¿Serán esos artesanos chilenos?" "Por allá había unos argentinos..." Explicamos que justamente lo único que sabemos con certeza es que es francés... Habíamos caminado mucho cuando un tal Abraham, conocido de nuestro "guía", dijo saber quienes eran...

Finalmente dimos con Freddy y su familia. Cuando llegamos Graciela cocinaba emapanadas... ¡porque era jujeña! De allí la cionfusión con los arentinos, socializan tan poco con el resto del pueblo que muchos creen que ambos son argentinos. Freddy es esa clase de personas que nunca deja de sonreir. Se nota lo contento que está de viir en un sitio como este. Detrás de lac asa...inmediatamente, abriendo una puerta, aparece la playa y el mar. A la mesa también se sientan los padres de Freddy, que han llegado de Lyon, una pareja mayor prolija típicamene europea, y la hija de Freddy y Graciela. Lo primero que me llamaba de atención es que se conversaba en familia sobre reiki, plantas medicinales, rituales chamánicos, etc. El tema de las plantas paree ser el favorito de Freddy, quien nos explica quien nos recomienda la Dulca Mara y la "sangre de drago". Pero la fauna también merece una mención, y si no, miren al cangrejo que curioseaba nuestra carpa, armada en el jardín de la casa.


Como dije, con sólo salir de la casa se tiene esta vista. No nos hicimos rogar y pronto estábamos super felices intentando mantenernos en pie a pesar de las olas... cuya furia no se aprecia en la foto. Al otro día, seguimos rumbo a Las Peñas, otra localidad costera. Antes, Freddy y su familia compran tres de mis libros. Les agradezco no sólo por el dinero, sino por alivianar el peso de mi mochila..


De Olón a Canoas.


En Canoas pudimos al fin disfrutar del Pacífico con buen clima. Hemos llegado en temporada de lluvias, lo que los locales llaman con convición invierno. Llueve casi todos los días y las carreteras, que ya están en mal estado, empeoran. Ecuador no duda en puntuar las estaciones según la usanza del hemisferio norte, otro símbolo de alineción política no muy distinto de la dolarización, se me ocurre.


Imágenes del Parque Nacional Machalilla, un hermosa sector donde la selva húmeda llega casi hasta el mar. Se observan algarrobos, palo santo y ceibos. Según dicen hay venados pequeños y monos aulladores.

Cruzamos de Bahía a San Vicente en un ferry (gabarra). Una cla inmensa de vehículos llevaba horas esperando tener lugar a la pequeña embarcación que cargaba apenas diez carros por carga. Al descender vimos esta escena. Usndo el sentido común se me ocurre que el chancho se plantó porque su amo se negóa comprarle uno de los helados que vende el señor del carrito...
Máximo y mínimo. Moto taxi de fabricación china frente a un camión Freightliner americano.

Rutas costeras ecuatorianas: de Guayaquil a Olón.


Lo que encontramos en la caja de una camioneta refleja la cultura local, debería decir en algún parágrafo un manual de mochileros... Esperamos sólo un minuto en la estación de servicio donde nos dejó el padre de Mafer hasta que encontramos una camioneta que nos llevaría asi hasta Salinas, destino turístico en la costa. En la caja iba un racimo de bananas del tamaño de mi mochila... Hace poco el presidente ecuatoriano ha creado una nueva provincia (Santa Helena) en la que quedaron muchos de los destinos turísticos tradicionales de la gente de Guayaquil, y que muchos han interpretado como una ofensa.

Nos bajan en una rotonda, donde esperamos 5 minutos, tras ser desplazados "un poco más allá" por un policía malhumorado. El hombre que se detuvo en su doble cabina Chevrolet se llamaba Lenín, y nos llevó hasta Salinas mismo. Salinas nos pareció demasiado urbano, y tardamos 25´minutos en subirnos a otra camioneta que nos dejaría en Ayangue. La caja de esta camioneta estaba super poblada, por dos hombres con dos niñas que iban comiendo galletitas y tomando una gaseosa de manzana. Frenaron por sus propios motivos, y cuando les pedimos que nos llevaran tuvieron que consultarle a la "tía". La tía era una mujer de talle cetáceo, ropa tres talles más chica y buena voluntad. Ayangue era un pueblo de pescadores con turismo local, vendedores de plàtano frito en las calles, un malecón descuidado invadido por la arena y un ambiente general de despreocupación. Nos habían dicho que había unas islas en frente al pueblo pero resultó ser que estas islas no tenían playa, requisito sine qua non, por lo que seguimos adelante.

La camioneta matriarcal de "la tía"... Cuando se bajaron nos regalaron un paquete de medio kilo de galletas sin sal, que resultaron ser tan insípidas que quedaron abandonadas en Ayangue...

El Pacífico, en Montañita, adonde nos dirigimos en la camioneta de unos gringos, luego de Ayangue, para conocer el popular destino de surfers y mochileros. Como dijo Ceci, fue un atardecer de folleto evangélico, sólo faltaba que entre las nubes se deslizaran los títulos de "Dios es amor".

Una calle de Montañita. Había algo mutado en este pueblo, quizás su innecesaria saturación de viviendas con techos de paja, que en algún momento habrá sido la usanza en toda la costa, ahora sustituida por otros materiales como madera y chapa. Pero claro, hay que encarnar el estereotipo de paraíso surfer que, sin ofender a nadie, parece consistir de mucha paja... Hubiera sido un buen lugar donde quedarse unos días a vender libros, ya que vendí tres en la playa en sólo un rato.

En otra doble cabina llegamos a Olón, donde decidimos detenernos, pues ya era de noche. "Un amigo más" dijo el conductor antes de que nos bajáramos. Pero hubo que golpear la carrocería y gritar porque se iba, sin querer, con nuestras mochilas... Cenamos seco de pescado (aroz, frejoles y corvina) con una cerveza Brahma. La local "Pilsener" es un brebaje que solo te llena la panza, con apenas 3 grados de alcohol... En la foto, un vendedor ambulante de gaseosas.

Olón: casas de madera, una mañana de lluvia y gallos melancólicos

Guayaquil: alma rebelde con dólar estable...


Sus nativos afirman que Guayquil tiene un pulso propio que lo diferencia del resto de las ciudades ecuatorianas, cierta dignidad de lucha que en Perú haría pensar en Arequipa. Lo cierto es que la ciudad costera se esboza verticalmente con edificios, y sus habitantes ocupan las tres dimensiones con una prisa ciudadana muy ajena al ritmo más orgánico de las ciudades serranas como Quito o Ibarra. Nos quedó claro que Guayaquil es Ecuador, pero ante todo es per se. Habíamos llegado a la ciudad de noche, en la doble cabina de un productor de camarones. Fuimos depositados en la zona del Hotel Hilton, por lo que tuvimos que desplazarnos en colectivo a la zona universitaria donde acceder a internet. En la pantalla nos enteraríamos de que María Fernanda (de Hospitality Club) y su familia estaban dispuestos a alojarnos. Esta familia tuvo realmente voluntad, ya que nuestra llegada coincidió con la fiesta de graduacion de la escuela secundaria de una de las hermanas, y Mafer y supadre llegaron vestidos para la gala en su 4x4, y como un rayo nos depositaron en la comoda casa. Entre las primeras impresiones del Ecuador, notamos que las porciones no son tan pequeñas como nos habían anticipado. Mientras esperábamos a nuestros anfitriones cenamos, por USD 1,25, un plato de arroz, lomo al ajo, frejoles y platano asado. A Ceci le pareció en ese momento la comida más formidable del viaje. En Ecuador se usa el dólar norteamericano. Mientras los billetes son las manoseadas y conocidas caras de Washington, Lincoln, etc, las monedas combinan aquelas acuñadas en el Ecuador y lsa monedas regulares de dòlares. El dólar ha evitado la inflación de la moneda anterior, el Sucre. Como contrapartida, muchos ecuatorianos coincide en que los precios están estables pero caros.

Mafer y su amiga Liliana nos muestran la ciudad. Aquí estamos en el bus que nos llevaría a la zona céntrica.

La simpática Plaza de las Iguanas deja muy en claro el por qué de su nombre. Sus juràsicos habitantes reptan a su propio paso, algo en desfasaje de la prisa ciudadana de Guayaquil.


El buque escuela de Ecuador estaba amarrado junto al paseo costero. El capitán de turno elige un diseño a su antojo. Me pregunto si todos tendrán unn contenido marino, como Popeyes, sirenas, o también dibujaran a su madre, su hermana, o su grupo de cumbia favorito.


El boulevard.

El padre de Mafer nos invitó a todos a comer "encebollados", una sopa de pescado con cebolla, mandioca (yuca) y plàtano. Como la pizza, fue alguna vez una comida de pobres que ahora goza de popularidad y respeto.

La terminal de Guayaquil materializa el progreso de la región. El actual presidente Rafael Correa (de izquierda) mantiene un litigio constante con el alcalde de Guayaquil, uno de los úncos que no se lleva bien con el gobierno central. Como en Bolivia, el gobierno se entromete con las autonomías provinciales, y como en todo el mundo, las provincias más ricas se niegan a ceder parte de sus recaudaciones impositivas para que sean redistribuidas entre toda la nación. Los argumentos del alcalde de la provincia de Guayas son sus obras, o así lo dicen los locales. Aquí se puede ver la Terminal Jaime Roldós Aguilera, mucho más moderna que la de Quito, con su propio centro comercial. El padre de Mafer aprovecha para resaltar que la imagen de Ecuador en el exterior está muy acotada a loque es la belleza natural e indígena (aunque la población indígena sólo alcance el 8%), pero que nadie muestra las zonas modernas. Eso nos lleva a hablar de los estereotipos en general....

...y mientras conversamos de estereotipos, los íconos entran en nuestro campo visual, y podemos ver al Che condenado no sólo a las remeras sino a las billeteras. La contradicción del Che como guardián de los dólares....

Tanta reflexión culminó con un buen batido de coco, en un puesto de "Coco Express".

Guayaquil de noche.

sábado 2 de febrero de 2008

Llegada a Ecuador, la mitad del mundo.

Una familia chilena que se iba de vacaciones se encargó de llevarnos hasta cerca de frontera en la caja de su camioneta Mitsubishi, donde compartimos asiento con una tabla de surf. El conductor de la siguiente camioneta, un local, se encargó de informarnos que estábamos en invierno. Con Cecilia cruzamos miradas de sorpresa... pero parece que aquí ya se rigen por el calendario del hemisferio norte, a pesar de que no hemos cruzado la linea equinoccial, como se llama a la linea del Ecuador. Era mucho eseperar que los ecuatorianos llamen Ecuador al Ecuador...



Juan Pereyra, nuestro primer conductor ecuatoriano, nos hizo muchas preguntas sobre Argentina. Debimos informarle, en nombre de la realidad, que a pesar del nùmero de cabeza de ganado que hay en nuestro país, la gran mayoría están en pocas manos. Èl pensaba que habìa una distribuciòn mas igualitaria de los recursos. La chral tiene lugar mientras atravesamos haciendas bananeras inmensas, es decir, otros latifundos, la plaga de nuestro continente.


Cartel de señalización vial con banano de fondo.


Panorama de las rutas del sur de Ecuador.

La cara desconocida de Lima: Miraflores.


Vista del paseo costero de Miraflores, Lima. Tengo que aceptar que mis estereotipos mentales no tenían a éste como un paisaje limeño probable... La postal típica peruana está más asociada con el elemento indígena y la cultura inca, pero esta capital, más pacífica y colorida que Buenos Aires, dislocará las expectativas de más de un viajero.

Dos kioskeros juegan a las damas utilizando chapitas de Coca Cola e Inka Kola, la bebida nacional -dulce, de gusto agradable pero indescriptible- Sin querer repiten a pequeña escala la lucha por el mercado de la sed. A mi me encanta llenarme la panza de gas. Dentro de lo posible evito la Coca Cola, por razones místico-revolucionarias.... asique la Inka Kola me da una alternativa interesante...aunque dicen algunos que la empresa ya fue comprada por Coca.

Vista del mar, en el que algunos surfistas se aburrían esperando gradnes olas que nunca llegaban. En todo el tiempo que estuvimos mirando sólo uno de ellos logró la posición vertical sobre la espuma.... y al terminar su carrera se puso a festejar alzando los puños como si hubiera ganado el Gran Premio de Monaco.

Mercados esotèricos en Lima...


Algo que nos sorprendió de Lima y del Perú en general es la alta aceptación popular que gozan todos los conocimientos que sean ligeramente alternativos. Te crees un nuevo profeta que lle la suerte en hojas de coca? O en caracoles? Este es el paìs para escribir un libro y hacerse millonario. De hecho, las pocas liberías que encontramos estaban repletas de libros de autoayuda, y hasta los camioneros conocen a Deepak Chopra, Rael y o leen al azar publicaciones de esta índole.
Menos esotèricas pero omnipresentes, las bananas asadas....


Monedas del I-ching y semillas de Guayruru, que según el imaginativo vendedor es "una piedra que pertenece al ying y al yang". Pasa que el guayruru es una semilla y no una piedra, pero no tenía ganas de discutir eso ni la poco probable relación entre una semilla tropical y una filosofía del norte de China.

Vigoròn, prostasàn y... Cerebral Memorex!!! Estos productos tienen esa ventaja, tan olvidada por los aburridos laboratorios suizos, de incluir en el nombre la utilidad de la medicina. Su efectividad es un tema aparte. Además, el Vigorón podría confundir a un ganadero en busca poco iluminada de alimentos para sus toros..



viernes 25 de enero de 2008

En casa de Rafael Seminario, pintor de Lima


Despues de cinco años de contacto virtual tuvimos el agrado de concoer a Rafael Seminario, pintor y dibujante de Lima. Allí, en su casa del distrito de San Borja, donde nos alojaron, Cintia y Rafael han creado su propio instituo de idiomas con sistema de enseñanza personalizada.Virgilio, el perro, es el ìcono y simbolo visible de la empresa, y no podemos dejar de nombrarlos. Pasamos poco tiempo con Rafael y Cintia, menos del que hubieramos querido para agotar todos los temas de interes en comun. Una cena de lomo saltado apenas nos alcanzo apra conversar sobre rutas, isiomas, alquimia, y la lista sigue. Abajo, algunas de los cuadros de Rafael... Arriba, Rafael intentando mostrarnos al menos el 1 por ciento de su produccion....





martes 22 de enero de 2008

Falta algo? Camino a Lima...


Un "Freightliner" que transportaba cerveza Cristal a Lima aceptó embarcarnos en el peaje... Su conductor pronto confesó que nunca lleva nadie, pero que nosotros "le caimos en gracia". La cuestion es que termino invitandonos gaseosas, un almuerzo de chicharones de puerco (carne de cerdo frita) y , sobre el final, dos helados de vainilla y lúcuma, una de esas frutas ignotas. Despues de ese ultimo toque preguntó, conciente de su hospitalidad, "Falta algo?". Nos reimos, y el respondio a su vez con humor. "Habrá algun parque de diversiones cerca?"...


La chicharronería donde almorzamos

En viaje...



Dos dias en Paracas. Pisco con coca y mujeres-caballo.


Llegamos a Paracas justo cuando una comitiva se dirigia al puerto a botar una nueva embarcacion.... En Paracas nos speraba Silvio, de Hospitality Club, diestro guia políglota de las Islas Ballestas y de todo el Peru, medalla de oro en preparacion de pisco sour, el trago nacional peruano y verdadero aventurero. Acampamos frente a su casa en el condominio de Santa Elena, muy lejos de los turistas, cerca de un desague y un deposito de petroleo, y mas cerca de un oceano pacifico nada pacifico, con mucha vida, pelicanos, caracolas, barcos pesqueros, gaviotas, nietos de Silvio, etc. Nos quedamos dos dias, para descansar y probar el pisco macerado con coca con que Silvio intentara retener su corona este año...


Vista desde la casa de Silvio.... Por estos páramos dicen que ronda, impredecible y taciturna, la "jarjacha", un caballo con torso de mujer, algo asi como la media naranja jamas encontrada por el Centauro, al que le toco morar en soledad en mitologias carentes de una contraparte femenina para el hombre yobaca.

Pelicanos posados sobre el caño de un desague fabril, tierno enlance de nuestra sociedad industrial y la fauna local. Pisco es, ademas del nombre de una bebida, una palabra quechua que significa "abundancia de aves".



Olga, amdre de nuestor anfitrion, arma un collar con guayruru para Ceci y para mi. El de Ceci tiene los colores de la bandera peruana... Abajo, las manos de Olga, a la obra...


Hacia las líneas de Nazca

Crease o no semejante bestialidad de maquina se detuvo en medio de la carretera. Por dentro estos camiones son un verdadero lujo, con cama de dos plazas y todo. Todos los camioneros argntinos sueñan con manejar uno de estos mounstros, a lo que él responde que ya esta acostumbrado y que ahora quiere cabina presurizada y viajes a Marte y Jupiter. Nuestro chofer hasta se da el lujo de corer a los 4x4 de la policia a los bocinazos....



Vista desde nuestro avión...

El camion se detuvo en un santuario donde se le prenden velas, segun sus palabras, a "todos los santos del mundo". Solo tan sancta multitud podria evitar los accidentes viales que son portada a diario en los sensasionalistas medios graficos peruanos. Mientras nuestro chofer y su señora por nuestra seguridad nosotro examinabamos las frutas locales, peras del tama;o de una ciruela grande, cancha -maiz tostado- y tunas.


Este afich nos recuerda que la tradicion de las corridas de toros goza de buena salud en Perú.


Otro enorme camión International, algo mas viejo este, nos llevó hasta Chala. Era parte de un convoy de 42 camiones transportando equipamiento minero. Se quejaba de que le habia tocado el brazo de una excavadora que pesaba 28 toneladas. Van a una mina que esta tan alto que ali "hasta el condor usa chalina". Su nieto tambien iba a bordo. Se llamaba John y tenia su propio cuaderno de viaje. Foto/ En el tablero del camión se dan la mano la Virgen de Chapi y DHL...


Edgardo, nuestro anfitrion de Hospitality Club en Nazca, y un autentico viajero que habia recorido Argentina a dedo y buena parte de Europa. Es bueno de vez en cuando encontrar personas que comparten esa pasion por la intemperie y el camino, por la rustica belleza del azar. Edgardo trabaja en el planetario de Nazca, donde l explica a los turistas las conexiones entre el cosmos y las lineas de Nazca. Al dia siguiente nos llevo al hotel Nazca Lines para ver una maqueta con todas las lineas de la zona.



Ceci mirando las lineas de Nazca Esta se llama "el arbol" y es una de las pocas que se ve dede un mirador constuido junto a la Panamericana. Para ver todas hay que alquilar una avioneta por 40 dolares (impensado por motivos presupuestarios). Lo curioso fue comprobar que la Panamericana fue construida sobre las lineas, sin ningun tipo de resguardo por un lagarto trazado ali por os nazcas hace dos mil años. Edgardo dice que las lineas se;alaban fuentes de aguas. Otros dicen que eran un calendario, y otro rastros de culturas extraterrestres. Hoy duermo con la luz encendida...

Camaná, una ciudad de la "Madre Papa"


El nombre del "grifo" (estacion de servicio en peruano) donde comenzamos a hacer dedo a la salida de Arequipa no era muy auspicioso, se llamaba "Toda una vida". Sólo esperabamos no quedarnos alli todo ese tiempo, que sera poco para quien crea en las reencarnaciones pero mucho para nosotros que tenemos dos mess para ir y volver desde Venezuela... Ademas el olor era horrible porque la lluvia habia hecho reventar los desagues. El cielo seguia gris y el calor agobiaba. Un mecanico que se iba a la playa con su familia nos acerco finalmente hasta la Panamericana, hasta un cruce llamado el 48. Alli conocimos a Edmundo, el camionero de la foto, que nos enseñaba su musica ecuatorianan favorita poniendola en el estereo pero tambien marcando el ritmo con sus manos sobre el volante y sobre la palanca de cambios. Al desierto lo cruzan algunos valls verdes donde se cultivan vides, olivos, sandía, etc. En un momento no quedamos sin gasolina y hubo que inclinar el tanque lo poco que quedaba llegara a la boca del tuvo -ibamos en subida-.

Calle principal de Camaná, una ciudad que Ceci llamaba una y otra vez "maraca". Ahi empezamos a ver gran cantidad de taxis moticicletas y por primera vez taxis bicicleta -abajo-.(habia visto estos en China en 2006). En las tiendas venden helado de queso. Como siempre, recurimos a los menus de cuatro o cinco soles que incluyen sopa, arroz, papa y pollo, la dieta basica peruana. Nos han contado que Peru cuenta con unoas 3500 variedades de papas, muchas de ellas silvestres, que crecen todas a alturas diversas, y cuyos genes se conservan en el Instituto Internacional de la Papa, en un banco genetico. Al parecer, cuando algun pais quiere renovar sus semillas de papa, recurren al banco genetico ubicado en Peru, lo que convierte al Peru, en palabras de Ceci, en "la Madre Papa", expresion que hizo sonreir a los mismos peruanos.

Diluvios arequipeños


Despues de desayunar pan y chocolatada en un almacen nos dirigimos a la Panamericana. Nuestro primer conductor del día fue inesperadamente un emprendedor minero español de 83 años que habia llegado a Chile en el 57, y que creia que Arica era un paraiso terrenal y nos dejó atonitos cuando dijo que la gente alli levantaba una cosecha detras de otra, porque la conversacion tenia lugar en el desierto... Llegamos a la frontera en el auto del técnico que iba a reparar las maquinas de Coca Cola de la aduana, y alli una familia peruana que vivia en Buenos Aires nos acerco hasta Tacna en una van. Ya en Perú, uno no hace dedo, sino que tira dedo, o economiza, como dicen. El panorama en Tacna es algo desolador, solo taxis pasan por la ruta. De a poco nos acostumbramos al sabor de la Inca Kola y al enjambre de personas abordando taxis, vanes y micros a la salida de cada pueblo, con sus respectiva muchedumbre de vendedores de choclo y chicharones que los acosan... Pero pasamos la prueba y esa misma noche llegamos a Arequipa en camión. Algunos carteles del camino hacen pensar. "Cuidado, zona de curvas verticales". Esas si que son curvas peligrosas! Nuestro camionero piensa que un hogar debe tener al menos 6 hijos, asi cuando se va el ultimo llegan los nietos... Su ex le manda mensajes de texto pidiendole que vuelva a su lado, pero él se ha vuelto a casar con una mujer que no sabe nada de su otra familia... y así, condimentando el desierto con charla, llegamos de noche a Arequipa, donde caía una lluvia que al otro día los diarios calificarían de diluvio. Como en todo desierto, cuando caen cuatro gotas todo se inunda...


La Plaza de Armas de la "ciudad blanca".


Los araquipeños aterrorizados corren a bucar sus paraguas. En una ciudad donde llueve 3 o 4 días al año un paraguas debería durar varias generaciones. En la imagen un ícono del Perú contemporaneo, un Tico, como le dicen a estos taxis, llamandolos directamente por su modelo. Cuando tomamos uno de estos, el conductor le explicó a Cecilia unas 35 veces que siempre debíamos subirnos a taxis conducidos por "caballeritos de edad", ya que los jóvenes suelen robarles a los turistas... Lo dijo tantas veces que poco le falto a Ceci, que lo tenia mas cerca, para tirarlo por la ventana. Con el Tico hubieramos llegado hasta Venezuela mas rapido, y ganando dinero en el camino.


Larga, muy larga Panamericana....

El inmenso camión Freightliner que nos llevó hasta el cruce. Lo abordamos en una estación de servicio, y el buen hombre dejó de comer su sandwich de milanesa para llevarnos...


Por momentos la ruta 5, la Panamericana es...ABURRIDA.


La ruta, desde el Nissan Diesel de Mario, otro camionero que cumplía años ese día, y que levaba equipos eléctricos a Arica. Con el llegamos nosotros también. Debajo de la ruta , aveces cientos de metros debajo, corre un río y crece la vegetación, algo a lo que nuestra vista se ha desacostumbrado desde que viajamos por el desierto de Atacama.


En el mercado de pescado de Arica se pueden comprar reinetas y palometas, entre otros pescados a los que hubiera dado cualquier nombre del diccionario al azar antes de los mencionados. También se empieza a ofrecer el ceviche, o pescado crudo cocido al limón.


A esta locomotora forjada por manos germanas en 1924 en la ciudad de Esslingen, según testimonia una placa, le tocó en suerte adornar una plaza en Arica. En algún tiempo remontó el altiplano hasta La Paz.

La actual Casa de la Cultura fue diseñada nada menos que por Gustav Eiffel, el mismo creador de la torre parisina. En esa época Arica era una ciudad en crecimiento y la oligarquía que manejaba las prosperas minas de salitre encargaba sus casonas a diseñadores europeos...


Pero en París no te cuentan que Eiffel era un rata que no le terminó de pagar a los obreros locales el último mes...por lo que estos terminaron el trabajo con desdén, colocando mal adrede el mosaico de la foto (abajo, centro). Otra interpretación que se me ocurrió es que acaso los obreros evitaron concientemente la simetría para así no ofender a Allah... o al menos eso hacían los arquitectos persas que levantaban las mezquitas más perfectas pero a último momento erraban a propósito porque sólo dios, segun ellos, crea cosas perfectas...

Llegada a Iquique.


En el cruce de la ruta 5 esperamos sólo 5 minutos, lo que habrá hecho pensar a los otros mochileros que esperaban bajo el sol que fuimos un mero espejismo. Nos sentimos un poco culpables, pero conservamos la maliciosa sonrisa. Hay que considerar apenas tuvimos tiempo de sorber nuestra lata de gaseosa helada que el Hyundai que se ve en la foto ya había frenado y el hombre abría el baul para acomodar las mochilas. Su mujer leía Condorito sin sacarse las gafas de sol, y el hombre hacía comentarios sobre los distintos parajes que cruzábamos sin dirigirnos explícitamente la palabra....

Uno de esos parajes es Quillagua. Hay muchos oasis en el desierto de Atacama, que aparecen a un lado de la ruta, sobre el rio seco de algun rio que hoy es solo un cauce subterraneo. Muchos de estos oasis se stan secando porque los pozos que abastecen a la ciudad de Iquique hacen baja el nivel de las napas en toda la región...



En Iquique nos alojó la familia de Nicolas, miembro de Hospitality Club. El mismo se encontraba viajando, pero su familia no dudo en recibirnos y hacernos probar los "completos", como le dicen del otro lado de los Andes a los panchos con palta, choclo y otros condimentos. En la foto, Ceci y yo en la costa.


Iquique in the mist.



Ceci dice que las palomas son ratas emplumadas, pero estas logran conservar cierto encanto...



Si se viene la ola corre para'llá.

Arquitectura iquiqueña, madera policromática y columnas.

lunes 21 de enero de 2008

En el cuartel de bomberos de Tocopilla...

Tocopilla fue la ciudad de Chile más afectada por el terremoto del 14 de noviembre, que casi alcanzó los nueve grados en la escala de Richter. Gran parte de la población vive en campamentos transitorios y casas "media agua" construidas por el gobierno para aliviar la tragedia. El mismo edificio del Cuerpo de Bomberos donde aceptaron alojarnos está da;ado por el sismo. Tras tomarnos los datos uno tras otros los oficiales de guardia golpeaban la puerta de nuestra habitación para indicarnos en que dirección teníamos que salir corriendo en caso de terremoto.
Tocopilla es nuestro primer contacto con el Oceano Pacífico en este viaje, que intenta a grandes razgos bordear sus costas. El pueblo se encuentra acurrucado en las escarpadas laderas de los cerros. EL declive se mantiene, por lo que tras dar varios pasos en el agua uno deja de hacer pie.




Una nueva imagen para mo colección de autos desvencijados y fierros viejos...


Faroles de sombra.


La central termoeléctric que abastece a la mina de Chuquicamata.






Otra vista de Tocopilla.



Gran parte de las viviendas están derrumbadas o derrumbándose...







Ceci en la impecable habitación que nos ofrecieron en el cuartel de bomberos.






Las amables rutas chilenas

San Pedro de Atacama invita a la huelga de sed, un litro de agua mineral cuesta dos dólares...
Este oasis en el desierto es muy popular entre los viajeros. A decir verdad, solo ellos viven en el pueblo... Cada casa de adobe revelaen su itnerior un cyber o un café boutique y todos todos se pasean envueltos en ropa de trekking Columbia...
El pueblo minero de Chuquicamata, la mina a cielo abierto mas grande del mundo, está hoy casi abandonado. Sobrevive para los fotógrafos la arquitectura gringa de principios de siglo. El policromatismo evita que la luz se refleje como lo haría en una superficie blanca. Lo mismo observaríamos en las casas contemporaneas de Calama, Iquique y el resto del Norte Grande.


Uno de los ingenieros que trabaja en la mina no duda en acercarnos hasta la ruta. Debmos buena parte de nuestro kilometraje en las rutas chilenas a distinto tipo de ingenieros. Chile nos iba a acostumbrarb a breves tiempos de espera y conductores más que amables. nada contrasta más con el absurdo prejuicio sobre nuestros vecinos trasandinos que la realidad...


Exportando carne a Chile através de desiertos propicios para el yoga...

Susques es un pueblo de forntera. Un conjunto de casas achaparradas cuyos pobladores economizan sonrisa y cultivan la parquedad. Tras hacer noche en un hospedaje, por la mañana salimos a cazar algún camión que nos cruzara a Chile. La calle principal, donde está la aduana, está repleta de camiones de todo el Mercosur, sobretodo camiones chilenos y paraguayos cargando automóviles japonenes importados atraves del puerto franco de Iquique, donde no se paga impuestos. La profusión de camiones hace pesnar que en Susques estos se reproducen por mitosis.


Cuando lo agarré desprevenido a las siete de la mañana, Rolando, el camionero mendocino que nos llevaría hasta San Pedro de Atacama, recien se habia lavado la cara, aun no se habia recuperado del apunamiento, y no tenia la mas palida idea de los tramites aduaneros que seguían ..era la primera vez que ruzaba a Chile. Pasamos varias horas con él, negociando inclinadas cuestas con su 1634 cargado de carne de exportación, a pleno freno de motor. Rolando dice que "este es un sitio propicio para el yoga" cuando sus ojos hacen foco en la nada que el desierto atacameño le ofrecen. Mas tarde comenta de un viejo que conoció, quien mezclba una docena de huevos de codorniz, miel y whiskey antes de acostarse con su novia veinteañera...
Un cartel que advierte sobre la presencia de la letal llama negra...



Cruzando los Andes en un Mercedes blanco.



Purmamarca y el camino a Susques

Tras una noche en Purmamarca salimos por la Ruta Nacional 52 hasta el paso de Jama. En Purmamarca nos encontramos con la constante caravana de mochileros en direcion Tilcara y Humahuaca. Todos querían saber que tal estaba la fiesta en Tilcara. La fiesta en Tilcara no hay que perdersela, pero Jujuy es tan grande...

La ruta Nacional 52...

Salinas Grandes


El camino a Jujuy y las peras del Km. 1631

Camino de cornisa de Salta a Jujuy, una chata F/100 nos llevó parte del camino, arremolinando nuestro estómago. las herramientas que estaban en la caja tambiéiban de un lado para el otro golpeando la carrocería, apareciendo y desapareciendo segun lo que parecía ser una secreta coreografía, un teatro grasiento de llaves de martillos y llaves cruz...
Hasta el Embalse Campo Alegre nos llevó el infaltable 1114, en la caja, a cielo abierto. Al llegar los choferes se bajaron a bajar peras de unos árboles, que resutaron estar demasiado verdes. Pero al menos sus arboles progenitores daban suficiente sombra para esperar el próximo vehiculo. Culparíamos el dolor de estomago que seguiría a las peras, al agua cargada de la Policía caminera de Vaqueros y el resto a las curvas del camino de cornisa. Aquellos amantes del Google Earth querrán usar el kilometraje exacto que se ve en la foto para ir a buscar los perales mencionados, ya sea para economizar mediante el hurto o para alzanzar estados alterados de conciencia derivados de trastornos estomacales.


Fugaz paso por Salta.

Cubrimos en el día los 980 kms entre Formosa y Salta, sorprendiéndonos a nosotros mismos. Allí nos esperaban María, una ex-compañera de la universidad de Cecilia y su madre Vitalina, quien prediciendo que durante el resto del viaje nos alimentaríamos de minutas y comidas al paso había ya programado un menú de suculentos platos que de tan ricos rozaban lo pecaminoso. Hemos prometido regresar porque no habia lugar en nuestro estomago para el budín inglés. Además, hay que escucharla a Vitalina contar historias de cuando se viajaba de Asunción del Paraguay a Formosa en barcos llamados paquetes y los mercados de productos importados ofrec'ian aceite de oliva y brandy español en vez de muñequitos de los Power Ranger fabricados en China. El relato viene con lujo de detalles, casi escucho el caviloso aranque de un viejo camion de mudanzas en que se van los muebles de la casa de su madre, rematados. Creo ver yo tambien el intrincado marco de un espejo, su mueble favorito cuando chica, desaparecer en las fauces de la carga. Hay un hombre que perdio un hijo en la guerra con Bolivia, y creo oir su desesperacion. Parece que ahora mismo esta exclamando "no le voy a dar otro hijo al Paraguay"... La verdad que con tanta buena atención nos iba a costar dejar Salta. Maria, por su lado, em ayudo enormemente con la difusion de la presentacion de mi libro en Salta.
Charlando con unos artesanos y malabaristas en la feria de la Balcarce.

Canotaje en el Embalse Campo Alegre, con Francisco, Maiki y Cecilia. Intentábamos comprobar si el hombre antiguo pudo llegar a América en canoas. ????

Una deuda pendiente con Salta, volver a probar la cerveza Salta Negra.




Otra vez en ruta.... De Formosa a Salta

Las mochilas.... La Maga preparándose para la ruta 81, junto con la mochila de Ceci. algunos cambios. En este caso llevo un aislante, por primera vez en dos años hago esa consesión a la comodidad. También al fin he tenido tiempo de cocer las banderas de Iran, Siria y China. La carpa que se ve sujeta del compartimento inferior es una Waterdog para dos personas que compramos hace poco con Cecilia...
Ya en la caja de una Ranger doble cabina, volando hacia Laguna Yema en el Oeste formoseño.
Palmares infinitos. Ocasionalmente se ven bandadas de aves, insluso algunos tucanes. Los palmares van progresivamente cediendo su espacio a la yunga, y los cardones comienzan a ser parte del paisaje.



Ruta 81...



miércoles 26 de diciembre de 2007

En Irak, Irán y Afganistán... a dedo: ¡el libro!


"Vagabundeando en el Eje del Mal - Redescubriendo Irak, Irán y Afganistán",
Libro artesanal, de 102 páginas, con fotos (ByN) y un mapa del periplo.

Precio: $15 más los gastos de envío.
Quienes hayan disfrutado de mis crónicas de viaje durante los últimos dos años y simpatizen con mi causa de recorrer este mundo apie retratando sus caminos y su gente, pueden comprar mi libro y ayudarme a seguir en ruta.

Muestra virtual de fotos de Afganistán.

Estas niÃ